
Llueve en Copenhague, no me importa. Trato de no pensar en ella. Pero no puedo más que ver su piel pálida al cerrar los ojos. He planificado su muerte, la he tratado de matar un millón de veces su imagen, pero al igual que mis propios suicidios no he logrado más que fracasos. Me sonríe y me abraza mientras lloro y cuando duermo me axfisio de aire viciado. Me duele la cabeza cuando amanece, me duelen los brazos y las piernas y procuro no moverme para no sentir nada.
Ha nevado en Copenhague y creo que escupiré sobre todos estos libros. Ya no me hace efecto el café, he logrado hacerme un adicto. Un adicto confeso a la cafeína y a la soledad malentendida. Bebo el café frío pero procuro calentarlo y dejar que el aroma del calor se va desvaneciendo en torno a mí. Estoy enfermo y a veces maldigo mis versos. He ensuciado la habitación y en el desorden no encuentro motivos para el caos. Ayer me sorprendí llorando. Las lágrimas secas con las que se riega el mundo. Me detuve un momento abrí la ventana y dejé que mi garganta gritara tu nombre.
Laura en Copenhague y son las cuatro de la madrugada, rebusco entre los papeles de mi escritorio los poemas que dediqué a otras. Ya maté el gusto por lo único, la tremenda realidad del infinito, nada de eso me es ajeno y aún así procuro asir los sentimientos de odio para alimentar mi alma de nuevas ideas. Hay un gato en la calle, podría matarlo. Tal vez me sintiese mejor. Tendría que bajar, notar como el frío me corta los labios. Acechar al animal y matarlo a golpes. Las manos desnudas y el gato arañándome los brazos chillando y sangrando. Después sólo debería romperle el cuello o pisarle la cabeza. No puedo imaginar el ruido. Una nuez con pasta de dientes en el interior, algo así, nada que no pudiera hacer.
Llueve en Bilbao y no es la misma lluvia a la que acudo para oler el polvo de las calles. Lleva horas lloviendo y el asfalto está tan oscuro como el primer día. Un coche ha girado dos calles más abajo. Tengo que darme prisa.
3 comentarios:
Me deprime la gente como tú; siempre pienso que escribo bien hasta que os leo.
Bien bien. Aupa el athletic! jajaja. Me gustan los escritos de la lluvia porque me parece, del deprimente mundo, lo más deprimente. Además, lluvia más un bonito nombre siempre siempre significa una bella inspiración.
ahh si, los que soñamos con la lluvia perpetua, que bonito este texto, calidad de historia.
abbrazos
Gioconda
http://g-mistristezas.blogspot.com/
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